

La razón de que Marilyn Monroe no hiciese Desayuno con diamantes fue un consejo (¿inoportuno?): su profesora de interpretación le comentó que ese papel no le convenía, así que lo rechazó a pesar de que Truman Capote, el autor de la novela, quería a la Monroe. El papel finalmente acabó siendo uno de los más emblemáticos de la carrera de Audrey Hepburn a la que, por cierto, más adelante se le ofreció el papel de la madre de Regan en El Exorcista.
